Ramón Tasat es una joya. Canta con pasión y verdadera técnica
de bel canto. También me impresionó el cruce fluido entre
la tradición operística y la música litúrgica
judía.
Rabbi Samuel Weintraub,
después de asistir a una función de Serenata Italiana.
Querido Ramón,
Su reciente visita a Champaign-Urbana (del 14 al 15 de febrero de 2002)
como artista residente en la Federación Judía de Champaign-Urbana
y en el Templo Sinaí fue extraordinaria. Todos los que lo escucharon
cantan ahora sus rezos y melodías y quieren saber cuándo
volverá.
Desde su partida he recibido en persona, vía e-mail o por teléfono
decenas de comentarios sobre su presentación. Son todos elogios.
Esta reacción me lleva a transmitirle varias cosas que creo le
gustará escuchar.
Los oyentes adoraron la belleza y pureza de su voz, que muchos compararon
con un instrumento musical, y otros describieron directamente como angélica.
Su contra-tenor, poderoso y a la vez lleno de gracia, se llevó
un elogio especial, al igual que sus arreglos y su maestría en
la guitarra. Tenga en cuenta que estas valoraciones provienen de una audiencia
sofisticada, acostumbrada a escuchar vocalistas y músicos de primera
clase en el Krannert Center for the Performing Arts.
También se apreció mucho la tremenda amplitud de su repertorio.
La audiencia enloqueció con su habilidad para transitar libremente
de las melodías populares a la ópera, del repertorio litúrgico
a la música folk y más allá, estructurando un concierto
a la vez fluido y cohesivo que supo combinar piezas en seis idiomas abarcando
diez siglos de historia.
Debe estar acostumbrado a elogios de este tipo, dado que se ha formado
como músico. Me pregunto, sin embargo, si es consciente de su talento
como educador. Al compartir su música y sus conocimientos, supo
inspirar curiosidad y respeto y captar la atención de los distintos
auditorios (aulas de clase, radio, entrevistas, talleres, bima, conciertos).
Su profundo conocimiento del judaísmo, de la música judía,
de la cultura sefardí, de la Argentina, y la conexión entre
la música y la espiritualidad, fueron muy apreciadas. En cada presentación
el público disfrutó poder aprender sobre la música
que estaba escuchando, lo que le permitió experimentarla con un
conocimiento más profundo de sus orígenes y de su historia.
Por último, su calidez y su sinceridad son irresistibles. Abierto,
centrado, flexible, amable y generoso, usted se hace querer por todos
los que lo conocen. De hecho, ¡se habría ganado todos nuestros
corazones aun sin tocar o cantar una sola nota! Esto es lo que hace sus
talleres tan exitosos: los participantes simplemente no pueden resistir
su invitación a cantar. Juntos, su amor por la música y
su amor por la gente aseguran la transmisión de la música
sefardí a una nueva generación.
Es un honor haber sido su anfitrión. Espero su regreso a nuestra
comunidad y poder facilitar su próxima visita.
B'shalom,L. Lee Melhado, Director Ejecutivo
Champaign-Urbana Jewish Federation
Abril de 2001
Ramón, no tengo las palabras suficientes para expresar la gratitud
que siento por el maravilloso Shabbat que venimos de celebrar. Mi madre
se sintió enormemente honrada, celebrada y conmovida. Tengo decenas
y decenas de agradecimientos de gente de TI que vino a verme después
de los servicios. Usted convirtió nuestro davvening en algo realmente
especial y significativo. Cada palabra que entonó fue verdaderamente
una perla. Todos nos sentimos transportados cuando cantó a ha-Shem,
y también la entonación y acentuación del canto de
la Torah y de haftorah fueron bellísimos. Sus palabras después
de los servicios –las canciones y sus enseñanzas sobre las
plegarias– resultaron extraordinarias.
Loretta Saks
Congregación Tiferet Israel
Washington, DC
Abril de 2000
Estimado Cantor Tasat,
En representación del Comité de Educación para Adultos
quiero expresarle nuestro profundo aprecio por la maravillosa noche de
música sefardí que ofreció anoche a nuestro público.
Su presentación con Jon Seligman como acompañante fue una
de las más entretenidas, informativas y exitosas de las cuatro
series de “música judía del mundo” que hemos
hecho este año, y eso se debe en gran parte a su enorme talento.
Es usted un músico soberbio. Su voz de tenor, bella y melodiosamente
controlada, su maestría en la guitarra y los valiosos comentarios
con los que introdujo cada canción, sumados a su personalidad genuinamente
cálida y atractiva, hicieron de esa noche un evento memorable para
todos.
Cuando quiera lo recibiremos nuevamente, y esperamos contar con su talento
como educador y músico en nuestra programación futura. Fue
muy generoso en dedicar su tiempo después del programa para responder
preguntas individuales y para recibir cálidamente las felicitaciones
de los miembros del público.
Estamos profundamente agradecidos con usted por haber compartido con nosotros
su cultura, al igual que su exquisita voz. Muchos salimos con un conocimiento
enriquecido de la música sefardí, además de pasar
una hora encantadora escuchándola.
Siga inspirando a su público. Es usted un profesional, y una persona
con la que da placer trabajar.
Saludos cordiales,
Allan Lipsitz
Congregación Beth El, Baltimore, Director de Programas
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