Teshuva Nuestras expectativas eran modestas: pensábamos
tocar y cantar desinhibidamente durante un par de horas por puro placer.
Pero durante la sesión fuimos milagrosamente cautivados por la
música y especialmente por nuestra propia interacción. Un
proyecto que había comenzado siguiendo el patrón tradicional
de cantante más dos instrumentistas se convirtió en un ejercicio
de generosidad hacia el otro y de devoción por la música.
Cada vez que volvíamos a tocar nos íbamos entusiasmando
más, y así las dos o tres sesiones inicialmente planeadas
se convirtieron en cinco días de completa inmersión en la
música.
CRÉDITOS Productor: Ramón Tasat |