Argentina al estilo Strathmore

Por John Pitcher
The Washington Post
28 de septiembre de 2000

No escuchamos mucho del compositor argentino Alberto Ginastera en las salas de concierto en estos días. Menos aún de su contemporáneo y compatriota Carlos Guastavino.

El concierto del trío Tasat-Kidder-Bloom el martes en Strathmore Hall al norte de Bethesda incluyó obras de ambos compositores. El programa del grupo, bueno y ecléctico, que se repite esta noche, comprende también música de la tradición judía sefardí en honor de Rosh Hashanah.

Aunque Guastavino y Ginastera compartieron una herencia nacional común, sus estilos musicales resultaron completamente distintos. Para Guastavino la melodía lo era todo, y pasó gran parte de su vida buscando oro musical en el rico caudal de la música folclórica argentina. Ginastera era el modernista que incorporó complejos ritmos y armonías del Nuevo Mundo a las formas todavía más complejas del Viejo Mundo.

Las simples melodías románticas de Guastavino casaron perfectamente con la voz de tenor y la guitarra de Tasat. Su interpretación dio a las canciones “Bonita rama de sauce” y “El Sampedrino” una cualidad rústica que lo hizo sonar por momentos más cercano a un cantante de café que a un tenor clásico.

A los 15 años, el pianista Jacob Wolfe Kidder es ya un técnico pulido y un intérprete maduro. Supo aproximarse a las endemoniadamente difíciles “Danzas argentinas para piano” con energía, precisión, y un bienvenido grado de despreocupación.

Aparentemente, el percusionista Steve Bloom nunca ha encontrado un ritmo que no pudiese dominar. Durante toda la velada desplegó una alucinante colección de ritmos de Argentina, Bulgaria, Cuba, Marruecos, España y Turquía. El trío terminó el programa con una interpretación colectiva de la canción sefardí “Mi El Kamokha”, que llevó al concierto a un final de lo más festivo.

 

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