Canciones
sagradas en shalom
Por Christopher Stollar
The Washington Times
11 de noviembre de 2004
Los poetas pueden venir de los campos de Uganda o las calles de Nueva
York, pero sus palabras se hacen eco de un mismo tema: las escrituras
de la liturgia judía.
Diecinueve músicos de todo el mundo musicalizarán plegarias
en el Festival Shalshelet este fin de semana en el Temple Shalom en Chevy
Chase.
Los estilos varían del pop y el jazz a los ritmos sudamericanos,
pero los textos y el objetivo son siempre los mismos: inspirar nueva música
para el uso judío y compartir esas hojas sagradas con el mundo
secular.
“Queremos que el público cante”, dice el presidente
de Shalshelet, Hazzan Ramón Tasat.
“Tan poco de la vida es importante. …Si hay música,
hay algo más alto. …La música crea un vínculo
con los valores perdurables, con el amor, con un sentido de trascendencia.
Hace surgir lo humano de la gente, porque no está manchada con
ningún precio.”
Los artistas convertirán los textos en melodías, inspirados
por la historia profunda de los poetas judíos, las obras rabínicas
y el Viejo Testamento.
Algunos de esos textos son simples: “Déjame ver tu semblante;
déjame oír tu voz. Dulce es tu voz, y encantador tu semblante.”
Otros rezan: “Mi alma gemela, padre misericordioso, empújame,
tu sirviente, hacia ti. Tu sirviente correrá como un ciervo y saludará
enfrente de tu gracia.”
Carol Boyd Leon de Fairfax y Jeff Marder de Las Vegas presentarán
“Shalom Aleikhem” (“Paz para los Ángeles del
Sabbath”), que comienza así: “Bienvenidos, ángeles
celestiales, ángeles de lo más alto; el rey de reyes, el
santo, es alabado.”
La audiencia oirá este pasaje interpretado como un jazz por Marder
y como folk norteamericano por Leon.
Luego será el turno de “El Adon” (“Señor,
maestro de todo”). Esta pieza será interpretada en estilo
renacentista por Terry Horowit de Maryland y tomará un sabor a
Oriente Medio cuando Shirona Kaufman de Nueva York suba al escenario.
“Esto hace que los textos cobren vida”, dice Norma Brooks,
vicepresidente de Shalshelet. “Algunas de estas melodías
han sido cantadas durante generaciones y generaciones. No estamos aquí
para suplantar las melodías existentes… El objetivo de Shalshelet
es encontrar y ubicar la música litúrgica que está
siendo creada en todo el mundo y que todavía no ha encontrado una
casa.”
Shalshelet significa “cadena” y es el nombre de uno de los
símbolos usados para cantar las Escrituras judías en voz
alta. Brooks y Tasat eligieron este nombre para su programa porque éste
fue creado para erigirse sobre las bases establecidas por el rico legado
musical de los Festivales Israelíes de la Canción, llevados
a cabo entre 1960 y 1980. Para muchos intérpretes esos festivales
marcaron el comienzo de sus propias carreras musicales.
Los fundadores de Shalshelet esperan que los compositores se vuelvan más
conocidos a través del festival y que devuelvan piezas que puedan
ser compartidas con sus congregaciones y coros.
“Esta música nunca será pasada por radio”, dice
la intérprete Wendy Morrison de Tikvat Israel en Rockville, y llama
a las melodías “canteras de pequeñas gemas musicales
que la gente desconoce fuera de su sinagoga. [Shalshelet] genera un foro
para que estos tesoros puedan diseminarse.”
Los fundadores también esperan que su música sea capaz de
acallar lo mundano.
“Hay otros colores [en la vida]”, dice Tasat. “Tendemos
a otorgar un número a las cosas, y los demás elementos de
la vida que no pueden ser medidos son descartados. …Yo realmente
creo que no hay nada más bello que un grupo de gente cantando junta.
Algo sucede. Se establece una conexión. …Espero que nuestro
público sienta esa dimensión de la espiritualidad.”
Los fundadores del festival eligieron 19 intérpretes de 169 que
habían enviado composiciones. Sin intimidarse por la competencia,
los compositores enviaron sus canciones porque sienten una estrecha conexión
entre su trabajo y su fe.
“La canción viene de muy adentro”, dice Leon. “Mi
fe personal es una combinación de una creencia religiosa profunda
y del cuestionamiento. La música que escribo me permite combinar
esas dos cosas en una melodía.”
El Festival Shalshelet (www.shalshelet.org) comienza el sábado
a la noche e incluye tres talleres el domingo a la mañana, en los
que los visitantes podrán conocer a los compositores y aprender
sobre su trabajo.
“La música y la fe van de la mano”, dice Tasat. “En
la sociedad norteamericana… pensamos que si trabajamos más
duro, más horas, si compramos un auto nuevo, una nueva casa, nuestras
vidas serán mejores. La sociedad dice ‘No mires adentro tuyo.
Encontrarás todo lo que necesites fuera.’ …La música
hace exactamente lo contrario. Siempre pide por el otro.”
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